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jueves, 10 de agosto de 2017

La minería: chivo expiatorio de la contaminación ambiental

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Osiris de León
Todos los sectores productivos de una sociedad producen impactos positivos en la economía y producen impactos negativos al medio ambiente, y el objetivo de la sociedad es que cada día los impactos positivos sean mayores, y los impactos negativos sean menores para garantizar la sostenibilidad en el aprovechamiento de los recursos naturales y en los aportes directos e indirectos al desarrollo y al progreso de la sociedad.

La agropecuaria produce alimentos para nuestra subsistencia, pero al mismo tiempo produce contaminación del suelo, el subsuelo y las aguas superficiales y subterráneas por el uso intensivo y extensivo de plaguicidas, fungicidas, herbicidas, fertilizantes fosfatados y nitrogenados, y descargas de excrementos animales cargados de bacterias, pero a nadie se le ocurre plantear el cierre de todas las fincas y granjas porque lo correcto es la reducción de esa altísima contaminación.

La hotelería es una de las industrias de mayor expansión en nuestra nación y de mayor impulso a nuestra economía, siendo la hotelería la actividad que mejor nos proyecta a nivel internacional, y de la cual todos nos sentimos muy orgullosos, pero la hotelería no cuenta con sistemas de alcantarillados sanitarios ni plantas de tratamiento de sus efluentes cloacales, efluentes que son descargados directamente al subsuelo calizo poroso a través de pozos filtrantes que contaminan las aguas subterráneas y las playas vecinas, pero por esas razones a nadie se le ocurre plantear cerrar la hotelería en la Rep. Dominicana, porque lo correcto es regularla y ayudarla a instalar sistemas de alcantarillados sanitarios y plantas de tratamiento de sus aguas residuales contaminantes para hacerla sostenible en el tiempo.

El urbanismo nos ha permitido vivir de forma nucleada, con calles regulares, energía eléctrica, suministró de agua, servicios telefónicos, servicios médicos, escuelas y muchos otros servicios cercanos, pero nuestras ciudades carecen de sistemas de alcantarillados sanitarios y de plantas de tratamiento de aguas cloacales, por lo que, al igual que en el anterior caso de la hotelería, nuestras aguas cloacales son descargadas directamente hasta las aguas subterráneas a través de pozos filtrantes, con el agravante de que al lado de cada pozo filtrante contaminante construimos un pozo para extraer las mismas aguas subterráneas ya contaminadas con bacterias coliformes que acompañan a nuestros desechos fecales, pero por esa razón a nadie se le ocurre plantear cerrar la ciudad Capital para volver a la vida rural, pues lo correcto es captar y tratar adecuadamente los efluentes cloacales de nuestras ciudades antes de enviarlos al subsuelo local o a cualquier otro lugar.

Nuestros autos nos transportan con rapidez y confort a cualquier lugar de trabajo, de gestión o de diversión, pero los autos poseen tubos para el escape de los gases de combustión interna por donde salen grandes cantidades de monóxido de carbono (CO), el cual es un gas altamente venenoso, y como este gas no tiene olor la gente no lo percibe y cada año mueren muchas personas por envenenamiento con monóxido de carbono, aunque por esa razón a nadie se le ocurre prohibir el uso de autos para nuestro transporte, porque lo correcto es plantear el uso de autos solares, autos movidos por hidrógeno o autos eléctricos que no emitan gases tóxicos.

Sin embargo, con la minería ocurre todo lo contrario, pues mientras la minería aporta todos los metales, materiales y combustibles que utilizamos para estufas, neveras, utensilios de cocina, acondicionadores de aire, autos, instrumentos médicos, materias primas para medicamentos, tuberías para agua, cables para líneas eléctricas, teléfonos celulares, radios, TV, materiales de construcción como cemento, gravas, arenas, varillas, etc, todos los cuales facilitan nuestra vida diaria, y no obstante que las auditorías ambientales demuestran que la minería es responsable de apenas el 2% de la contaminación ambiental total, en lugar de plantear corregir ese 2% de contaminación, a la minería se le quiere satanizar como la única responsable de toda la contaminación ambiental producida por toda la sociedad, siendo esa una forma ideal para desviar la atención e impedir conocer la verdadera razón de la gran contaminación ambiental generada por todos los demás sectores productivos, y una forma de ocultar las culpas de la contaminación ambiental cloacal producida por cada hogar, pues desde la antigüedad los seres humanos aprendimos a culpar a otros de nuestros pecados y aprendimos a escoger a un chivo expiatorio capaz de morir en el árido desierto para expiar nuestros pecados, siendo la minería el chivo expiatorio ideal escogido inteligentemente para lavar todo pecado ambiental.producen 

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