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viernes, 7 de febrero de 2020

“Cuando un país legaliza el aborto tiene una cacería abierta”

La activista Christine de Vollmer lamenta que los jóvenes no valoren la importancia de sus vidas.
La activista Christine de Vollmer es una defensora de la familia, la vida humana, la educación y los valores
De origen francés e inglés, pero venezolana de corazón, Christine de Vollmer se define a sí misma, simplemente, como una madre, lo que para ella es sinónimo de fuente de vida.
En 1982, tras la amenaza de legalizar el aborto en Venezuela, de Vollmer decide fundar una asociación dedicada a proteger la vida humana desde la concepción. Tras esa primera meta, nace Provive.
A partir de ese momento, descubre la necesidad de formación en temas de desarrollo personal y educación sexual. La asociación suma a su labor una serie de programas que brindan atención y apoyo a la población. Desde ese entonces y hasta la fecha, ha dedicado su razón de ser a asistir anualmente en su programa educativo a un promedio de 180 instituciones educativas públicas y privadas, realizando actividades que ayuden a consolidar una cultura provida y profamilia a través de la formación de los individuos.
Cada una de las asociaciones a las que pertenece y ha pertenecido tienen algo en común: promueven los valores en la familia, la educación y la vida humana. ¿Cómo despierta su interés por la lucha de estos componentes esenciales para una sociedad?
Vivo en Venezuela desde hace 58 años, donde tuve siete hijos. Viendo lo que estaba pasando en el mundo tuve angustia de lo que les esperaba a mis hijos y a mis futuros nietos, que ahora son 27. Siendo francesa e inglesa y, conociendo a los Estados Unidos, pude ver que la situación iba en el mismo camino. Lamentablemente, de EE.UU venían las influencias malas que nos estaban afectando, entonces, Dios me puso a pensar sobre qué podíamos hacer y una de las cosas que emprendimos fue el realizar congresos internacionales para las familias, invitando especialistas a compartir sus conocimientos.
Poco a poco, llegué a ser conocida en el Vaticano donde me invitaron a formar parte de la Academia Juan Pablo II por la Vida Humana y la Familia.
Aún hay países que se encuentran en controversia y polémica por el tema del aborto. Como presidenta de Provive, ¿cuál es su opinión al respecto?, y ¿qué pasa cuando un país legaliza esta interrupción del embarazo?
Cuando un país legaliza el aborto hay una cacería abierta, que es lo que vemos en los países donde está permitido. Uno de los primeros países en legalizarlo fue Inglaterra, donde le quitan la vida a los niños antes de nacer. Incluso, en EE.UU y Canadá se ha llegado hablar de matar niños nacidos en caso que tengan alguna discapacidad o deformación.
Como ésta, la sociedad pasa por otras problemáticas, ¿cuáles son las que considera que están más latentes?
Pienso que lo peor que está sufriendo el mundo es que muchos jóvenes no entienden el significado ni la importancia de sus vidas y, de ahí, se puede ver cómo todos los problemas salen de ahí.
Las muchachas están saliendo embarazadas a los 13, 15 años…, porque no se dan cuenta que tienen una dignidad, un futuro; que tienen que terminar de estudiar, de formarse, de escoger bien el hombre en cuyas manos van a poner su vida, su cuerpo, su amor y su corazón. Los varones tampoco tienen idea de lo importante que son y del rol que tienen como defensores de la familia.
¿Cuál es la mejor vía para combatir estos males?
El neurólogo psiquiátrico Viktor Frankl, que tuve el honor de conocer, fue observando muchas cosas en el ser humano. Planteó lo que realmente hace feliz a una persona. No es el dinero, ni siquiera el amor; es el significado que ellos tienen de sí mismos; cuando hacen, por ejemplo, buenas obras, cuando trabajan por los demás o cuando se sacrifican por algo más grande que ellos.
Él puso realmente el dedo en la llaga, porque lo que hace infeliz a la gente es el egoísmo. Con su logoterapia, lograba hacer felices a sus pacientes neuróticos, que se querían suicidar, etc. Quienes encontraban lo que les daba sentido a su vida.
Creo que lo más importante que debemos de hacer es ayudar a los muchachos a reconocer lo importante que son, ya que cada persona es única, diferente y sus talentos son necesarios.
¿Cómo influye la desintegración de la familia en la formación de valores en los niños?
Los niños son los adultos del mañana y donde crecen mejor es en la familia. Hoy, por la historia del siglo XX, la familia ha sufrido muchos problemas. Venir del campo a la ciudad, ha sido todo un desajuste de muchas cosas, sobre todo, desde los años 60, que con la brecha generacional… ha habido una ‘interrupción’ en los valores que han pasado de generación en generación.
Las civilizaciones se van construyendo a través de lo se aprende en cada generación. En los años 60, hubo una interrupción. Los padres no debían decirle nada a los niños y viceversa. Por eso, tenemos dos generaciones con esa especie de ‘interrupción’ y estamos pagando las consecuencias.
Jóvenes drogados, sin ganas de vivir, sin visión del futuro; muchachas entregándose a quien sea sin pensar en un futuro ni en su dignidad, y todos estos problemas, los vemos en todos los países, pero claramente en América Latina. Creo que por ser un continente de mucho amor entre las familias, se nota más.
Los muchachos y muchachas tienen menos tiempo con sus padres. Ellos son los primeros que hacen sentir importantes a sus hijos; son quienes están ahí para decirles cómo hacer las cosas, lo que no es debido y cómo hacer para remediar lo que se quiere. Pero si los dos tienen que trabajar y llegan tarde, los niños no tienen esa formación.
Usted hablaba del rol que debe jugar la familia, pero, ¿cuál es el papel que deben jugar las autoridades?
Lo mejor que puede hacer un gobierno es apoyar a los padres y, por supuesto, si se apoya la educación, se está formando a los padres del futuro e iremos por buen camino.
Usted trajo a República Dominicana una serie de 13 libros, ¿para quienes están dirigidos y cuál es el objetivo a alcanzar?
Esta serie de 13 libros es una novela donde los personajes tienen seis años en el primero, siete años en el segundo y así sucesivamente hasta llegar a los 18. Cada uno tiene 35 capítulos, uno por cada semana del año escolar. La idea es que puedan ver en el colegio, en un periodo de 45 minutos por semana, un cuento, e interioricen lo que está pasando en esa historia.
Es una metodología que llamamos pedagogía de la integración de las personas y la cual está presente en diversos países. Lo que le estamos enseñando a los niños es una faceta de la vida en cada cuento.
Juventud
Muchos jóvenes no entienden el significado ni la importancia de sus vidas”.
Sentimiento
Lo que hace infeliz a la gente es el egoísmo”.
Por: Jessica Bonifacio 

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